Archivo de April, 2007

Requiem Comments Off

En marzo de 1791, Mozart ofreció en Viena uno de sus últimos conciertos públicos; tocó el Concierto para piano n.º 27 (KV 595). Su último hijo, Franz Xaver, nació el 26 de julio.

Pocos días antes se presentó en su casa un desconocido, vestido de gris, que rehusó identificarse y que encargó a Mozart la composición de un réquiem. Le dio un adelanto y quedaron en que regresaría en un mes. Pero el compositor fue llamado desde Praga para escribir la ópera La clemencia de Tito, para festejar la coronación de Leopoldo II.

Cuando subía con su esposa al carruaje que los llevaría a esa ciudad, el desconocido se presentó otra vez, preguntando por su encargo. Esto sobrecogió al compositor.

Mozart, obsesionado con la idea de la muerte desde la de su padre, debilitado por la fatiga y la enfermedad, muy sensible a lo sobrenatural por su vinculación con la francmasonería e impresionado por el aspecto del enviado, terminó por creer que éste era un mensajero del Destino y que el réquiem que iba a componer sería para su propio funeral.

Más tarde se supo que aquel sombrío personaje era un enviado del conde Franz Walsseg, cuya esposa había fallecido. El viudo deseaba que Mozart compusiese la misa de réquiem para los funerales de su mujer, pero quería hacer creer a los demás que la obra era suya y por eso permanecía en el anonimato.

La salud del genio comenzó a declinar y su concentración disminuía. La clemencia de Tito fue acogida con frialdad por el público. Al regresar a Viena, Mozart se puso a trabajar en el réquiem encargado y preparó, en compañía del empresario teatral y cantante Emanuel Schikaneder, los ensayos de la ópera La flauta mágica. Ésta se estrenó con enorme éxito el 30 de septiembre de 1791, con el propio Mozart como director.

Un músico rival, Antonio Salieri, se hallaba entre el público. Por entonces Mozart escribió el Concierto en La Mayor para clarinete (KV 622) compuesto para el gran clarinetista Stadler. En octubre de 1791 su salud empeoró; caminaba con su esposa por un parque cuando de pronto se sentó en un banco y muy agitado comentó a Constanze que alguien lo había envenenado. Al poco tiempo quedó postrado en su lecho.

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Fotograma de la película Amadeus (Milos Forman)

Mozart sentía que ya no volvería a levantarse, pero quería terminar su propia misa de difuntos y dictó a Franz Xaver Süssmayer, su discípulo, las indicaciones para completar el Réquiem KV 626. Pero le faltó tiempo.

El 5 de diciembre de 1791, Mozart falleció en Viena a los 35 años de edad y su funeral tuvo lugar en la Catedral de San Esteban (donde también se casara con Constanze).

Mozart al morir, consiguió terminar tan solo tres secciones con el coro y orgánico completo: Introito, Kyrie y Dies Irae. Del resto de la Secuencia sólo dejó las partes instrumentales, el coro, voces solistas y el cifrado del bajo y órgano incompletos, además de anotaciones para su discípulo Franz Xaver Süssmayer. También había indicaciones instrumentales y corales en el Domine Jesu y en el Agnus Dei. No había dejado nada escrito para el Sanctus ni el Communio. Su discípulo Süssmayer completó las partes faltantes de la instrumentación, agregó música en donde faltaba y compuso íntegramente el Sanctus. Para el Communio, simplemente utilizó los temas del Introito y el Kyrie, a manera de reexposición, para darle cierta coherencia a la obra.

El estreno de este Réquiem se produjo en Viena el 2 de enero de 1793 en un concierto en beneficio de la viuda del músico austríaco. Fue interpretado de nuevo el 14 de diciembre de 1793, durante la misa que conmemoraba la muerte de la esposa de Walsegg.

Fuente: Wikipedia en castellano

Esto es urgente. Hay que evitar otra crisis humanitaria. Comments Off

Con la frase que da título a este post, el Ministro para el Desarrollo Internacional de Noruega, Erik Solheim, quiso poner de relieve durante la conferencia de Oslo del pasado mes de febrero el peligro que suponen las bombas de racimo.

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Un B-1 Lancer soltando bombas de racimo

Un documento de trabajo del Real Instituto Elcano lo explica estupendamente. Permitanme que les reproduzca uno de los primeros párrafos para centrar la cuestión:

Las bombas de racimo producen efectos discriminados y desproporcionados al daño que pretenden causar, por lo que su uso sería constitutivo de violación del Derecho Humanitario Internacional. En primer lugar, sus efectos se diseminan por una zona de gran amplitud, por lo que el delimitar su daño a un objetivo concreto resulta muy difícil. Es por ello que cuando estas armas son usadas cerca de la población civil constituyen casi con total seguridad una forma de ataque indiscriminado, pues en una zona de gran tamaño no es posible distinguir entre objetivos civiles y militares. Por otro lado, parte de las municiones que se desprenden o fragmentan de cada “racimo” no llegan a explotar, convirtiéndose en una suerte de minas antipersona, con un peligro evidente para los habitantes del lugar incluso después de acabado el conflicto armado. De hecho, la mayoría de las víctimas por los efectos de las bombas de racimo identificadas hasta la fecha son civiles y, en una proporción mayor que en cualquier otro tipo de arma conocida, niños.

Es decir, las bombas de racimo son armas de efecto indiscriminado y desproporcionados que podrían constituir una violación del Derecho Internacional Humanitario. A lo que hay que añadir las dificultades para el desarrollo que sufren las zonas bombardeadas con este tipo de armas.

Para luchar contra ellas, del mismo modo que se hiciera contra las minas antipersona, Noruega ha iniciado un proceso para regular su uso y fabricación, bien sea para prohibirlas, bien sea para limitarlas. La solución definitiva está por determinar. Lo que está claro es que se quiere un tratado para 2008 sobre la cuestión.

Pero Noruega no está sola, una coalición de ONGs se ha sumado a la batalla. La Coalición contra las Municiones de Racimo ha tomado un importantísimo papel en la cuestión. Se trata de una coalición en la que también toman parte ONGs españolas como Moviment per la Pau y Fundació per la Pau.

Y es que la cuestión en sangrante, un cuadro que muestra los resultados de un informe muestra que en Kosovo el 98% de las víctimas de las bombas de racimo son civiles y de ese porcentaje el 27% son niños.

Uno de los puntos clave será, al igual que ocurrió con las minas antipersona, el analizar la utilidad militar de dichas armas. Si bien fueron diseñadas para combatir a filas de carros blindados durante la Guerra Fría parece que, hoy día, la mayoría de sus poseedores no tienen probabilidades de verse sometidos a un ataque de ese tipo (aunque esto seguramente podrán explicárselo mejor Jorge Aspizua, Jesús Pérez o Pedro Lucio). En cualquier caso, como afirma el informe, “sea cual sea su utilidad militar, sus consecuencias humanitarias son mayores”.

En fin, habrá que esperar y ver qué ocurre en Lima durante el próximo mes de mayo, donde tendrá lugar la próxima reunión del proceso de Oslo. Aunque yo nunca he sido mucho de los de “esperar y ver”… Ya me entienden.

PS: si este post les deja tibios hagan clic aquí.

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¿Es el castellano nuestro petróleo? Comments Off

Hace unos meses escribí por aquí un artículo sobre el papel del castellano en Estados Unidos y desde hace unos días estoy trabajando con un artículo de ElPaís del 24 de marzo de este año en el que se aportan nuevos datos sobre el auge de nuestra lengua. Éste último se titula “España descubre el petróleo de la lengua”.

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La nueva sede del Instituto Cervantes en Madrid

El castellano no es solamente una lengua pujante en Estados Unidos sino que podría llegar a convertirse en la lengua vehicular de todo el continente americano en algunas décadas. Recordemos que Brasil también se ha subido al carro del castellano al convertirlo en lengua obligatoria en las escuelas.

El artículo aporta datos interesantes sobre el crecimiento del interés por el castellano, así, señala que

Excluido el inglés, el español es el único idioma europeo que crece, y espectacularmente, en plena ofensiva china de la afloración de los institutos Confucio y de la siembra de los centros de enseñanza del árabe financiados por los saudíes. Mientras el Goethe Institut alemán sopesa el cierre de algunas de sus sedes y la centenaria Alliance Française asiste alarmada a la contracción de la demanda -centros infrautilizados se han abierto a la enseñanza del español- el joven Instituto Cervantes prosigue su expansión e inaugura en Madrid una sede central que por su potencia y características arquitectónicas parece una alegoría de la fortaleza y del renovado valor de la lengua.

El ascenso del castellano provoca que miles de estudiantes se desplacen a España para aprender la lengua in situ. Eso ha llevado, por ejemplo al Gobierno de Castilla y León a invertir 35 millones de euros para convertirse en el destino líder mundial (sic) para el aprendizaje del español. Para comprender dicha inversión no hay más que tener presente que se calcula que los 180.000 extranjeros que vinieron a España aprender el idioma (cifra que crece un 7% anualmente) aportaron unos ingresos de 370 millones de euros. La Universidad de Comillas, en Cantabria, tiene por su parte el objetivo de convertirse en el gran centro internacional de formación del profesorado de español.

Está claro, la cuestión no es ninguna tontería, ya que a lo dicho hay que sumar el hecho de que los estudiantes de español se convierten frecuentemente en consumidores ya no solo de cultura española sino de servicios turísticos y productos propios como el aceite, por reproducir el ejemplo que cita el artículo.

Es pronto todavía para aventurarse a afirmar cuál será el papel del castellano en el mundo pero lo que está muy claro a día de hoy es que resulta imprescindible aprovechar el tirón que está teniendo nuestra lengua, ya no solamente para difundir nuestra cultura y nuestros valores, sino también para ser receptores de nuevas ideas que nos permitan seguir progresando en todos los campos.

Cambios 11

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Empiezo a pensar que me gustan los cambios más de lo que yo imaginaba. Y es que ya está aquí una nueva versión de Cosas de la Diplomacia (la 5.0 si no me equivoco…). Nueva o vieja, según quiera verse (ya que he recuperado la cabecera con la que me estrené en Wordpress) pero en cualquier caso más ligera que la anterior. Fueron varios quienes me insistieron en cambiar el aspecto de mi blog pero no lo consiguieron, quien realmente me ha convencido para cambiarlo ha sido Feevy.

Feevy es, en mi opinión, la revolución bloguera de 2007. Si otros años la palabra de moda era “blog” o “podcast”, la de este año debería ser “feevy”. Como pueden ver a su derecha, Feevy recoge las cabeceras de los artículos de mi blogosfera y las reordena cuando alguien actualiza. Además, va con foto, que siempre viste más. Esto que parece una tontería cambia por completo la filosofía del blog. Ya no se trata de lo que yo pueda escribir aquí sino que la cosa se ha vuelto más interesante: ahora importa el propio blog y el de los demás. La conversación. De hecho, ahora no solo son ustedes quienes leen mi blog sino que yo mismo me paso varias veces al día para leer en mi blog lo que dicen los demás. Solo por ese motivo, Feevy requería tener un espacio preeminente en Cosas de la Diplomacia y se lo he dado. Ahí lo tienen, bien grande, en el centro y al lado de mis posts.

Pero Feevy no es la única novedad que tengo ganas de resaltar, aunque todavía estoy traduciendo partes del blog y realizando retoques, es mi intención añadir en breve una contextopedia. Una base de datos centrada en las relaciones internacionales, redactada por mí (y por quien quiera ayudarme en la tarea) y abierta a todo el mundo. Espero tenerla lista pronto.

Por otra parte estaba pensando en la posibilidad de añadir foros pero no acabo de tenerlo claro, ¿les interesa la idea?

The First Law of Petropolitics 1

The First Law of Petropolitics posits the following:

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The price of oil and the pace of freedom always move in opposite directions in oil-rich petrolist states. According to the First Law of Petropolitics, the higher the average global crude oil price rises, the more free speech, free press, free and fair elections, an independent judiciary, the rule of law, and independent political parties are eroded. And these negative trends are reinforced by the fact that the higher the price goes, the less petrolist leaders are sensitive to what the world thinks or says about them. Conversely, according to the First Law of Petropolitics, the lower the price of oil, the more petrolist countries are forced to move toward a political system and a society that is more transparent, more sensitive to opposition voices, and more focused on building the legal and educational structures that will maximize their people’s ability, both men’s and women’s, to compete, start new companies, and attract investments from abroad. The lower the price of crude oil falls, the more petrolist leaders are sensitive to what outside forces think of them.

Vía FP Passport

El Tribunal Penal Internacional y el Consejo de Seguridad Comments Off

En 1942, en plena II Guerra Mundial, los líderes aliados Churchill, Roosevelt y Stalin, emitieron una proclama en la cual anunciaban que terminado el conflicto, todos aquellos jefes o líderes del militarismo de las naciones que conformaban el Eje serían juzgados por sus delitos. Esta proclama fue ratificada en Teherán (1943), Yalta (1945) y Potsdam (1946) hasta llegar, efectivamente, a la celebración de los Juicios de Nuremberg y de Tokio.

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Los juicios de Nuremberg y Tokio supusieron una revolución en el Derecho internacional en general y en el Derecho internacional penal en particular. Si ya en la Conferencia de la Haya de 1907 se había esbozado el crimen contra la humanidad, no sería hasta entonces cuando un sujeto sería juzgado por su comisión un sujeto que, al mismo tiempo, también era la primera vez que era juzgado por un órgano internacional: la persona individual. Efectivamente, los Juicios de Nuremberg y Tokio fueron una convulsión en la regulación internacional: era la primera vez que delitos como los crímenes contra la paz, el genocidio o el, todavía inaplicado, crimen contra la humanidad iban a traspasar la letra y convertirse en realidad; era la primera vez en la que, además de a los Estados, se le reconocería subjetividad internacional al individuo.

Pero la convulsión no fue tan sólo en ese sentido: los Juicios no estuvieron exentos de polémica. Se cuestionaba su legitimidad, la rápida tipificación de los delitos que había sido necesario realizar y los procedimientos utilizados. Los cuestionamientos se convirtieron poco tiempo después en críticas abiertas ante hechos como el no procesamiento del Emperador Hiro Hito, jefe del Estado japonés, quien, tácitamente, había permitido la actuación de la cúpula militar, o el unilateralismo del tribunal que, si bien investigó y juzgó los crímenes cometidos por los países del Eje, no hizo lo mismo con el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki o con el bombardeo aéreo de Tokio, que historiadores y juristas han descrito como crímenes contra la humanidad. Pese a sus grandes imperfecciones, el poso que los Juicios de Nuremberg y Tokio dejaron en la Historia fue la sensación de que se había hecho justicia.

Rudolph Hess, el último de los condenados en Nuremberg, que permanecía en prisión, falleció en 1987. Por ello, no pudo ver como, pocos años más tarde, durante la década de los noventa, la Historia se repetiría. En 1993 y 1994, fueron constituidos por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas los Tribunales penales para la ex-Yugoslavia y para Ruanda respectivamente. Se trataba, y se trata, de dos tribunales que ya no iban a generar la polémica de antaño: su legitimidad era incuestionable pues habían sido constituidos por el organismo multilateral por excelencia; los crímenes a juzgar era ya los frutos maduros del desarrollo del Derecho de la Guerra y del Derecho Internacional Humanitario. Eran, y son, los directos herederos de Nuremberg y Tokio. Sin embargo, pese a que su constitución fue algo pacífico y aplaudido por la comunidad internacional su carácter de tribunales ad hoc sí fue criticado. Se trataba, era evidente, de dos tribunales creado para dos situaciones determinadas; dos situaciones que mostraban indicios de comisión de delitos internacionales entre todo un conjunto de situaciones que también podrían haber requerido dicho atención.

Determinados a superar este carácter circunstancial, y por lo tanto injusto, de la persecución de los crímenes internacionales y buscando la instauración de una justicia internacional de carácter universal, se reunió una Conferencia diplomática en Roma en el año 1998. El 17 de julio veía la luz el Estatuto de la Corte Penal Internacional, el cual, entrando en vigor cuatro años más tarde, se convertiría en el primer organismo jurisdiccional internacional de carácter permanente encargado de perseguir los delitos más graves del Derecho Internacional. Se trataba de una nueva revolución para el Derecho internacional.

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Tras la euforia inicial, quedaba mucho trabajo por hacer. En 2002, la primera Asamblea de Estados partes tenía que establecer una seria de instrumentos tales como los “elementos de los crímenes”, “las reglas de procedimiento” y, lo que es más importante para el asunto que nos concierne, “el acuerdo de relación con Naciones Unidas”.

Efectivamente, aunque la Corte Penal Internacional es una organización independiente, ésta iba a quedar vinculada a las Naciones Unidas. Y lo iba a hacer por una razón evidente como es que la competencia de la Corte está directamente vinculada al logro de los Propósitos y Principios de la Carta de las Naciones Unidas, tal y como recoge su propio Estatuto. En particular, el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, era el principio que directamente iba a vincular al Consejo de Seguridad, y con mayor concreción, su competencia para juzgar los crímenes de agresión, crímenes que hasta la fecha sólo puede determinar este órgano ejecutivo de las Naciones Unidas.

A mayor abundamiento, la relación entre el TPI y el Consejo de Seguridad iba a tener una doble vertiente: una positiva y otra negativa.

La relación de carácter negativo, en el sentido de coartar facultades al TPI es aquella que consiste en el derecho del Consejo de suspender por dos años renovables una investigación o un juicio que esté celebrando el Tribunal. Esta competencia acabaría quedando en manos de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, ya que para evacuar dicho mandato es necesario hacerlo a través de una Resolución fundada en el Título VII de la Carta de las Naciones Unidas. Este hecho podría ser observado como algo pernicioso para la consecución de la consecución de un sistema de justicia universal ya que podría dar como resultado la imposibilidad de juzgar los crímenes que involucren a los miembros de dicho Consejo. El riesgo existe. La posibilidad podría convertirse en realidad. Pero no es menos cierto que el Consejo de Seguridad no es un órgano homogéneo en sus decisiones y que en numerosas ocasiones no ha sabido o no ha podido ponerse de acuerdo a la hora de emitir una resolución. El caso más reciente, el de Irak. Por ello, podríamos afirmar que, pese a esta patología, el TPI podrá investigar y enjuiciar con una amplia discrecionalidad.

La vertiente positiva de la relación entre el Consejo y el Tribunal es aquella consistente en la posibilidad de que el Consejo traslade al fiscal del TPI la obligación de investigar una situación incluso en los casos en los que el Tribunal no tendría competencia para hacerlo. Se trata, evidentemente, de un gran paso adelante en la consecución de un sistema de carácter universal ya que sometería al Tribunal a Estados e individuos que no son partes del Estatuto de Roma. Pero incluso esta posibilidad de extensión de sus facultades ha resultado corta para algunas mentes críticas que opinan que los crímenes que persigue el Tribunal son normas de ius cogens que, desde la instauración del mismo, deberían ser perseguibles al margen de que un Estado sea o no parte del Tratado.

Una observación profunda y detenida del Derecho internacional, de su Historia, nos permitirá observar que éste se ha construido poco a poco, piedra a piedra. Nos permitirá ver que quienes tuvieron la posibilidad de darle forma optaron siempre por adoptar la mejor de las soluciones posibles aunque ésta no fuera el ideal que albergaban en sus mentes o en sus corazones. Nuremberg, Tokio, Yugoslavia, Ruanda fueron grandes soluciones, grandes acontecimientos, grandes realizaciones. Imperfectos, sí. Mejorables. Pero grandes. Hoy, el TPI comienza su andadura, superando muchas de las imperfecciones de sus antecesores; dando pasos hacia la consecución de un sistema de justicia internacional. Algunos de sus pasos serán en falso, como hemos señalado que puede llegar a ocurrir, pero no cabe duda de que serán solamente algunos en un largo camino.

El Tribunal Penal Internacional tal vez no sea la mejor de las organizaciones que se podría haber creado para la consecución de sus fines pero no haberlo constituido, escudándonos en la reticencia, hubiera sido peor. Y es que, en ocasiones, lo mejor es enemigo de lo bueno.

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