Archivo de October, 2007

B&B de la Blogsfera BBVA Comments Off

Creo que he cogido la gripe. No es nada extraño. Cuando uno tiene que estar a pleno rendimiento siempre le pasa algo así. Pura Ley de Murphy.

Pero no he querido meterme en cama. Me he tomado unos polvitos naranjas de estos que toma la gente cuando tiene catarros fuertes y he seguido trabajando en esa sorpresa que Rosa y yo les descubriremos el lunes que viene.

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Lo que sí me perdí fue el primer Beers&Blogs de la Blogsfera BBVA. Aunque no pude asistir, porque ya ayer los síntomas de que algo se me había colado en el cuerpo eran bastante evidentes, estoy muy contento por el hecho de que estos Beers&Blogs hayan surgido casi espontáneamente, como una iniciativa de la blogsfera que La Sociedad de las Indias Electrónicas estamos generando en el interior del banco. Está tomando vida propia, señal de que está siendo un éxito.

Según he podido ver en el blog de David se lo pasaron pipa e, incluso, hubo apariciones estelares. La próxima no me la pierdo.

AnilloSolidario.net 3

Señores, señoras, queridos lectores, mis disculpas por estar desaparecido estos últimos días. Estoy absorto trabajando en un proyecto muy bonito, ligado a la blogs y que, creo, va a dar mucho que hablar durante las próximas semanas. Probablemente el lunes que viene pueda anunciarles de que se trata.

Pero no es sobre eso sobre lo que quiero centrar hoy mi post. Hoy me gustaría hablarles de AnilloSolidario.net. Un nuevo punto de encuentro para la blogsfera solidaria hispanohablante. Se trata de un portal en que no solamente es posible acceder rápidamente a un gran número de blogs solidarios sino que probablemente servirá como punto de documentación, coordinación y acción para esa parte de la blogsfera que se ocupa de hablar de temas humanitarios.

La iniciativa, y el trabajazo que ha supuesto montarlo, corresponde a José Enrique Sáiz autor del blog UnMundoMejorEsPosible quien ha dedicado horas y horas tanto a armar la estructura en internet sino también a ponerse en contacto con todos y cada uno de los blogs que tratan sobre la materia en el mundo de habla española. Un trabajo que merece todo mi reconocimiento y felicitación.

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Esta noche no salgo de marcha 7

Cientos de miles de personas en los países en vías de desarrollo intentan mejorar su situación encabezando pequeños negocios. Para estos emprendedores los microcréditos son fundamentales.

Kiva.org
es una pequeña empresa que permite que cualquiera que nosotros se ponga en contacto y preste dinero a pequeñas empresas del mundo en desarrollo. Como indican en su página, al escoger una de las empresitas recogidas en Kiva.org, cualquiera de nosotros puede esponsorizar una de ellas y ayudar a los trabajadores más pobres del mundo a conseguir las herramientas necesarias que los lleven a alcanzar la autonomía económica. Mientras dura el préstamo (entre 6 y 12 meses), quien presta puede recibir correos electrónicos informándole sobre los avances del negocio. Todos los prestamos son devueltos.

Kiva recoge peticiones de toda clase desde todos los rincones del mundo. Valga como ejemplo el caso de Honorata:

Honorata es una mujer valerosa que cada día se esfuerza por dar lo mejor de sí a sus 3 hijos y esta es la razón por la cual ha decidido hace un año y medio dedicarse a la venta de comidas de manera ambulatoria. Comenzó llevando la comida en tapers al paradero de buses y ahora vende llevando la comida preparada desde su casa en un triciclo, la razón más fuerte que la condujo a realizar esta labor fue el de llevar a su familia el sustento necesario para vivir; su esposo tiene trabajos eventuales y está delicado de salud, las continuas dolencias no le permiten un ingreso seguro y suficiente para poder cubrir varios gastos que se generan en el interior de su hogar. El rubro al que se dedica Honorata gracias a la buena sazón y trabajo diligente le ha permitido poder educar a sus hijos que estudian en el colegio y la universidad pero anhela algún día poder tener una casa propia ya que por ahora habita la morada de un familiar. Es por ello que está decidida a seguir trabajando con diligencia y quiere acrecentar su negocio y para llevar a cabo su propósito solicita un préstamo de 375 dólares que invertirá sabiamente en la compra de víveres al por mayor para poder elaborar las comidas diarias que comercializa. Con tu ayuda podemos hacer que Honorata siga trabajando para ver a sus hijos con un futuro mejor.

Yo he decidido prestarle a Honorata el dinero que necesita y que pensaba gastarme esta noche. Así que si alguno de mis amigos estáis leyendo esto, ya lo sabéis: esta noche no salgo de marcha.

Blog Action Day: Ecodumping 6

Hoy es el Blog Action Day. El día en que miles de blogueros nos dirigimos a nuestros millones de lectores para hablarles de un único asunto. Este año, el medio ambiente. Mi aportación va a tratar acerca de cómo podemos utilizar los instrumentos internacionales actuales, como la normativa de la Organización Mundial del Comercio, como incentivo para conseguir un mayor respeto al medio ambiente. Allá vamos.

El comercio internacional se fundamenta en el reconocimiento de la ventaja competitiva que tienen unos países frente a otros. Mientras unos fabrican coches más competitivos otros producen cereales mejor que el resto de países. Este hecho provoca que quienes pueden hacer coches más competitivos se especialicen en ello y dejen de fabricar cereales y a la inversa. El comercio internacional les permitirá intercambiar esos bienes de forma eficiente.

Este planteamiento tiene sentido cuando todos los países están en pie de igualdad. Sin embargo, no se sostiene si alguno de ellos hace juego sucio. Si un país decide subvencionar sus productos y éstos son puestos en el comercio internacional (lo que se conoce como hacer dumping) se produce una competencia desleal entre quien produce según las normas y quien lo hace saltándose esas normas. Quien incumple no solo puede poner en dificultades a quien cumple sino que puede incluso expulsarlo del mercado.

Por ese motivo, los subsidios al comercio están prohibidos en el comercio internacional. Están prohibidos por el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Si pese a la prohibición, un país persiste en subsidiar sus productos e introducirlos en el comercio internacional el acuerdo GATT permite la aplicación de medidas contra dichos países conocidas como medidas de retorsión y que consisten básicamente en la posibilidad de introducir o elevar los aranceles frente a los productos de ese país. Así se neutraliza el efecto de la subvención y se fuerza al país a desistir de su actitud.

Traslademos esta cuestión al terreno del medio ambiente. Cuando un país no obliga a sus empresas a respetar el medio ambiente, éstas pueden contaminar sin límite. La contaminación, la degradación del medio, tiene unos costes que tarde o temprano deberá asumir el Estado y, en último término, los ciudadanos de dicho país (o incluso de otros Estados). A esto se le llama externalizar los costes.

En un momento en que es claramente apreciable que los recursos naturales son finitos y que la sostenibilidad es un requisito para el bienestar de las generaciones futuras, muchos países han visto que debían implantar medidas para conseguir que las empresas se hicieran cargo del respeto al medio ambiente. Las empresas de dichos países han tenido que hacer esfuerzos por reducir su consumo de recursos naturales así como por reducir sus actividades contaminantes. En definitiva, los países más responsables con el medio ambiente han forzado la internalización de los costes medioambientales.

El problema surge cuando ambos tipos de países sacan sus productos al comercio internacional. Los primeros, los países que no obligan a sus empresas a respetar el medio ambiente, ponen en el mercado productos más competitivos porque no han asumido los costes medioambientales. Sus productos son más baratos. Ésto provoca que los países que deciden ser respetuosos con el medio ambiente, y que sí asumen dichos costes, no puedan competir y se vean empujados a reducir esos niveles de protección al medio ambiente para sobrevivir. Es decir, con el sistema actual, la actuación de los irrespetuosos empuja hacia abajo el standard de protección medioambiental en los países que deciden ser responsables.

¿Como darle la vuelta a esta situación? Pasando a considerar que si un país no obliga a sus empresas a respetar el medio ambiente no está asumiendo todos los costes de producción y que por lo tanto está vendiendo en la esfera internacional a unos precios que se encuentran por debajo del coste de producción. En otras palabras, pasando a entender que quien no establece unos niveles mínimos de respeto al medio ambiente está incurriendo en competencia desleal. Es lo que se denomina dumping medioambiental o ecodumping.

Como acabamos de ver, el dumping está prohibido y es sancionable. Ampliando la noción del dumping al ecodumping podemos invertir la tendencia. De este modo si un país no cumple unos niveles básicos de protección del medio ambiente, el resto de países podrían tomar medidas para contrarrestar esa competencia desleal. La adopción de medidas de retorsión por parte de la comunidad internacional acabaría convirtiéndose en un acicate para que el país incumplidor se aviniera a tomar finalmente medidas de respeto medioambiental.

Es decir, podemos conseguir que en lugar de que el comercio internacional lleve a reducir los estándares de protección, las normas de la OMC se conviertan en un instrumento para estimular a los países que no respetan el medio ambiente y utilizan desmesuradamente sus recursos naturales a que tomen medidas de protección y respeto de los mismos.

Esta medida no estaría completa si no se observara la diferencia existente entre los estándares medioambientales de los países desarrollados frente a los países en vías de desarrollo. Efectivamente, para los países desarrollados, que son quienes más medidas de protección al medio ambiente se han autoimpuesto, la introducción de esta medida no sería tan costosa como para los países en vías de desarrollo, que apenas han adoptado medidas en este sentido. Por lo tanto podría decirse que la adopción de una medida así no sería más que una nueva forma de proteccionismo por parte de los países desarrollados para preservar su posición de dominio en el plano comercial.

Para neutralizar dicha acusación y convertir realmente esta medida en un mecanismo que redunde en una mayor protección generalizada del medio ambiente sería necesario crear un fondo para ayudar a los países en vías de desarrollo a implantar los niveles mínimos de protección al medio ambiente exigidos por las normas internacionales. La fuente de financiación de dicho fondo podrías ser perfectamente la recaudación arancelaria obtenida por la adopción de las medidas anti-ecodumping.

En conclusión, tenemos la posibilidad de utilizar los mecanismos internacionales actuales para conseguir desde hoy mismo un mayor respeto al medio ambiente. ¿Les daremos uso?

Golpe de Timón 13

Hace ya algo más de tres años que me embarqué en la aventura de mi propio futuro. Más o menos también por aquel entonces nacía este blog. La idea era dedicar el último año de Universidad a estudiar idiomas intensivamente y a leer ciertos textos porque veía en el horizonte la posibilidad de convertirme en miembro de la Carrera Diplomática española. Ser diplomático parecía el lugar donde iba a poder dar salida a mi vocación por lo público, por el procomún, por conocer otras culturas y por intentar influir ni que fuera ligeramente en la transformación de este mundo para dejar algo mejor tras de mí. El blog iba a ser mi cuaderno de bitácora, donde anotaría todo aquello que iba aprendiendo durante la travesía y que no debía olvidar.

Lancé el barco al agua, icé las velas y agarré fuerte el timón. Las velas se hincharon y mi pequeño barco tomó decidida dirección. Durante los dos últimos años hubo día soleados y otros de mucho oleaje, algunas tormentas, rachas de viento que era necesario aprovechar agarrando fuerte las escotas. Y durante dos años fui anotando en mi bitácora todo lo que veía, lo que aprendía y los tecnicismos de mi viaje. Era un viaje duro pero la idea de llegar era más fuerte.

Hace ahora algunos meses, decidí acercarme a proa para ver esa isla a la que quería llegar y que parecía que cada vez estaba más cerca. Amordacé las amarras y fijé la posición del timón para poder desembarazarme de ellas durante unos minutos. Bordee los escasos cuatro metros de mi barco y agarrado el mástil miré al horizonte. La isla estaba allí, lejos pero cada vez más cerca. El sol era cegador y puse mi mano sobre los ojos para poder ver mejor. Miré la isla y noté algo raro. Ella permanecía igual, el mismo color, la misma forma en la lejanía y sin embargo algo había cambiado. Volví a a mi posición y seguí avanzando.

En las semanas siguientes seguí luchando contra las mareas y disfrutando al ver los peces voladores que en ocasiones saltaban frente al casco. Sin embargo, mi embarcación ya no avanzaba tan rápido. Sin abandonar mi posición comprobé de una ojeada que todo estuviera en orden. El viento era constante, las velas estaban bien tensadas y el casco intacto. Pero ya no cortaba las olas con la intensidad de antes. Relajé la vista y enseguida me di cuenta de lo que estaba ocurriendo. Mi mano izquierda había dejado correr la escota, aflojando las velas y dejando que el viento se escapara. Cerré los ojos e intenté traer a mi mente la imagen de aquella isla para recuperar fuerzas. La mano no respondía. Intenté hacer más vívida la isla en mi imaginación. Ni la mano ni tampoco el brazo se tensaban para cazar las velas. Como ya había hecho antes, volví a amordazar aquella cuerda y fijé el timón. Bordeé de nuevo la embarcación, me agarré al mástil y miré al horizonte. Allí estaba. La isla, el objetivo, igual que siempre. Y de nuevo volví a notar que algo era diferente. Algo había cambiado. El color, la forma, la manera de reflejar la luz eran las mismas. Y entonces me di cuenta. Era yo quien había cambiado.

Disfrutaba los mares por los que estaba navegando pero aquella isla ya no representaba mis aspiraciones vitales. Inspiré hondo. Expiré. Y volví tranquilamente sobre mis pasos hacia la popa. Tomé mi cuaderno y me di cuenta de que últimamente el tono también había cambiado. Ya no solo escribía solamente las coordenadas de navegación sino que había empezado a plasmar otras cosas como las preguntas que me asaltaron en el mar de las dudas o las pequeñas certezas que había conocido surcando el océano de la felicidad.

Dejé a un lado la bitácora. Miré a estribor. Agarré de nuevo la escota y el timón. Miré hacia atrás y observé durante algunos minutos la estela que iba dejando. Nunca desaparecía. Las millas recorridas irían siempre conmigo. Miré al frente. Tomé aire. Tensé la mano izquierda tirando de las escota con todas mis fuerzas. Las velas se hincharon de nuevo con el vigor del primer día y dí un golpe de timón que dio un nuevo rumbo a mi pequeña nave.

Pasaron los días y me acerqué a la ruta seguida por mis amigos de La Sociedad de las Indias Electrónicas. Quería pedirles consejo acerca de nuevos lugares que visitar. Ellos los conocían bien, eran exploradores. No tardé en encontrarlos. Abarloamos nuestros barcos y mantuvimos durante días largas y fructíferas charlas cargadas de buenos consejos y marcas sobre los mapas. Con nuevas señales sobre mis cartas náuticas me despedí de mis amigos y tomé de nuevo el rumbo.

No habían pasado más que unas horas cuando escuché un fuerte estruendo. Era el sonido de un cuerno. Torné la vista hacia la popa y vi de nuevo el enorme navío de La Sociedad de las Indias Electrónicas. Enseguida me alcanzaron y cuando estuvimos alineados, mi amigo De Ugarte se asomó por la borda y empezó a darme voces. Al principio no lo oí muy bien, pero a los pocos segundos me llegaron sus palabras. “¿Quieres venir con nosotros?”.

Y aquí estoy. Escribiendo desde un robusto navío, acompañado de grandes personas para atravesar un océano azul que no parece tener fin. Hoy el viento sopla fuerte y el sol ya tuesta nuestras pieles. El chasquido del casco rompiendo el mar levanta virutas de espuma que sin saber cómo saboreamos saladas en nuestros labios. Es el salitre de un nuevo mar. Lo exploraremos. Lo cartografiaremos. Es nuestro trabajo. Es nuestro destino. Llegar a Las Indias.

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