El PP no funciona 2
Hoy le hacen una entrevista online a Javier Arenas en la página del PP. Quería enviarle un par de preguntas pero… el formulario no funciona con Firefox.
Hoy le hacen una entrevista online a Javier Arenas en la página del PP. Quería enviarle un par de preguntas pero… el formulario no funciona con Firefox.
A principios de 2005 empezaba a gestarse lo que sería una de las mayores aportaciones que se han hecho a la red, una empresa que atraería a miles de nuevos usuarios y que revolucionaría la forma tradicional de relacionarse de los medios audiovisuales con internet. O mejor dicho, que conseguiría que por vez primera las televisiones de todo el mundo empezaran a tomarse en serio “esto de internet”. El invento vería la luz en noviembre de ese mismo año: nacía YouTube.
Se trataba del primer gran repositorio de vídeos en internet. Un lugar donde la gente podía subir sus vídeos y ver los que otros habían colgado. Revolucionario para el momento pero limitado en cuanto a posibilidades. Por entonces, la era del bricolage ya había llegado. El vídeo no tardaría en adaptarse y nacería Jumpcut. Un repositorio en el que, al igual que YouTube, los usuarios suben y ven vídeos pero con una pequeña pero importantísima diferencia: ahora los usuarios podían editar los vídeos online. No sólo los suyos sino los de los demás. Es más, podían tomar piezas de aquí allá, unirlas a vídeos y músicas propias y crear nuevas composiciones.
La lógica del debate sobre la Wikipedia como generador de escasez que acabó llevando a la creación de contextopedias de carácter personal o temático acabó por extenderse también al vídeo. “¿Para qué quiero un macrorepositorio de vídeo? Quiero el mío propio”. Y llegó VodPod, una herramienta web para tomar vídeos de aquí o allá y generar nuestro propio repositorio el cual podíamos después ofrecer a los demás en nuestros blogs.
La siguiente etapa no se haría esperar. Habiendo almacenado ya tantos vídeos individuales, desperdigados, no hay nada más interesante que formar con ellos nuestro propio canal de televisión. Y así nació Mogulus. La primera herramienta que nos permite crear nuestro propio canal en el que no solamente podemos establecer una programación en base a los vídeos propio o que tomemos de YouTube sino también entrar en directo nosotros mismos o colaborativamente.
Y, muy probablemente, la historia vuelva comenzar dentro de unos meses. Ante cientos de miles de canales disponibles en Mogulus querremos tener nuestra propia selección de cadenas las cuales podremos organizar en una futura herramienta que podremos integrar en nuestras páginas personales ofreciendo a nuestra audiencia (ya no lectores) los canales que nos interesan. Habrán nacido los TvRolls.
Nace CosasdelaDiplomacia.TV, un canal 24horas con reportajes e información centrados en la Política Internacional y los Derechos Humanos. Y todo ello gracias a Mogulus.
Uno echa la vista alrededor… ¿y qué ve? Desigualdades que pese a ser constantemente combatidas permanecen siempre iguales. Políticos que se llenan la boca de palabras vacías cuando no de verdaderas mentiras. Grandes Organizaciones No Gubernamentales que replican la burocratización y el ansia de poder de quienes critican. Universidades de mente estrecha que premian el conformismo y castigan a quien escribe fuera de los márgenes. Poderosísimas empresas sin más objetivo que el lucro incluso a costa de gozo de los más desfavorecidos. Periodistas con miedo.
Ésto es lo que muchos ven. Esto es lo único que muchos ven.
Otros, en cambio, ante el mismo panorama ven algo distinto. Una mujer que reivindica sus derechos. Un sobrio congresista que lleva años luchando por sus ideales. Un grupo de gente que sale de madrugada a repartir mantas y bebidas calientes a los indigentes. Un universitario que da la cara por sus compañeros. Un empresario que no duerme pensando en como salvar el puesto de trabajo de su empleado. Un reportero que muestra lo que nadie quiere ver.
Estas otras personas, en realidad muchas más que las primeras, tienen dentro una pequeña luz. Es la luz de la curiosidad, del querer saber, de la reflexión, del inconformismo y de la acción. Son personas que no están dispuestas a vivir por más tiempo con los ojos vendados sin saber adonde les están llevando. Que no se resignan a vivir en un mundo pretendidamente aciago y sombrío. Personas que, con su luz, están dispuestas a disolver las sombras, a iluminar el camino encabezando una marcha hacia un mundo mejor.
Sin embargo, hasta hoy, el poder ha sido de los grandes. Quien se sabía pequeño tenía la costumbre de conformarse pensando que no le correspondía a él tomar las decisiones trascendentes. De vez en cuando se regocijaba en el éxito de un semejante que se había convertido en la mecha de un gran cambio estructural. Pequeñas anécdotas en un mundo de gigantes que arrojaban luz o sombra sobre los asuntos que debían o no interesarnos.
Ese mundo ha cambiado. Con la llegada de las nuevas tecnologías de la comunicación, con Internet y, en particular, con la extensión de la proyección de cada uno de nosotros a través de nuestros blogs, nunca antes el individuo había sido tan relevante. Ya no estamos solos. Estamos unidos por una enredadera capaz de arder en cuestión de segundos. Hoy, la energía de uno puede inflamar los espíritus de otros con una velocidad y determinación tal que puede lograr cambios insospechados. Estamos conectados y eso nos hace poderosos. Tenemos el poder de fijar la agenda.
La cuestión es entonces cómo utilizaremos ese poder. ¿Cambiaremos el mundo o seguiremos lamentándonos? Si bien a este respecto podemos todavía interrogarnos, no cabe duda, por otra parte, de que la respuesta está en todos y cada uno de nosotros.
Tendremos la sociedad de la que nos hagamos merecedores.
Es un poco tarde, las 2:34 am pero no he querido dejar de empezar a leer un informe recogido por el Instituto Elcano sobre la Inversión Extranjera Directa (IED) de las empresas españolas. Hasta donde he leído se realiza un didáctico recorrido por la IED española desde medidados del siglo pasado hasta la actualidad.
En particular, me ha llamado la atención la clara distinción que puede hacerse entre los dos últimos periodos de inversión en América latina.
De 1993 a 2000, durante la primera fase de inversiones sustanciales en el extranjero, invirtieron en esa región los bancos Santander y BBVA, el conglomerado de petróleo y gas natural Repsol, Telefónica y Gas Natural, las empresas energéticas Endesa, Iberdrola y Unión Fenosa y algunas empresas del sector de la construcción y las infraestructuras (véase la Figura 5). América Latina fue el destino del 61% de la inversión neta total durante ese período –que se situó en una media de 13.100 millones de euros al año sin incluir las Entidades de Propósito Especial (ETVE), cuya única finalidad es la tenencia de valores extranjeros–, frente al 22,5% destinado a la UE-15 y el 9% destinado a EEUU y Canadá. Tan sólo EEUU, que presenta una economía doce veces superior a la de España y que tiene en América Latina su “patio trasero”, invirtió más en esa región. Durante la segunda fase de inversiones, de 2001 a 2006, en que la inversión neta total alcanzó una media de 26.800 millones de euros al año, el porcentaje representado por América Latina fue del 16%, el de la UE-15 del 67% y el de EEUU y Canadá del 6,4%.

Las causas que llevaron a la inversión española a niveles tan elevados son múltiples: la liberalización y privatización de distintos sectores abrieron nuevas posibilidades a las empresas españolas, la lengua compartida favorecía la implantación de los sistemas de gestión, la extensión del continente suponía también grandes mercados y las variables macroeconómicas habían conseguido estabilizarse. Sin embargo, a partir del año 2001 hay un fuerte cambio de tendencia.
El alejamiento de América Latina a partir de principios de la década de 2000 (tras la crisis financiera argentina que afectó a los bancos y empresas que operaban allí pero que apenas afectó a la economía general española)[4] para volver las miras a Europa, en particular al Reino Unido, a EEUU y, en menor medida, a Asia, estuvo marcado por diversas inversiones emblemáticas: la adquisición por el Santander del banco británico Abbey en 2004, por 12.500 millones de euros, la adquisición por el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) de dos pequeños bancos en California y Texas y la adquisición por Telefónica de una participación en China Netcom en 2005 y la compra del operador de telefonía móvil O2 en Reino Unido, Alemania e Irlanda en 2006, por 26.000 millones de euros, la mayor adquisición española de una empresa extranjera de la historia. A pesar de ese alejamiento, América Latina sigue siendo una de las regiones que más contribuye a los resultados finales de un considerable número de empresas y bancos. En 2006, cerca de un cuarto del resultado operativo (EBIT) de las empresas integrantes del índice Ibex-35 del mercado español de valores procedía de esa región.
El artículo sigue con un análisis de la inversión por sectores. Parece interesante así que mañana le pego una leída.
Tras el golpe de timón, Cosas de la Diplomacia se me había quedado pequeño para hablar de todos los temas que me interesan. Lo que era un blog sobre política internacional amplía su contenido. Y digo amplía porque las relaciones internacionales seguirán teniendo un papel importante en este espacio. Sin embargo, a partir de ahora empezarán a aparecer nuevos temas. Y nuevos temas significan nuevas formas: nueva cabecera, miniposts y, lo más importante, cambio de nombre. La nueva dirección de este blog es FranciscoPolo.com. Ya sabes, no me llames Diplomacia, llámame Paco.
Desde el 19 de agosto han tenido lugar en Myanmar un conjunto de protestas pacíficas protagonizadas por monjes, activistas y ciudadanos ordinarios con el fin de combatir la represión y la injusticia. El 26 de septiembre, el gobierno militar de Myanmar respondió con violencia. Miles de manifestantes han sido arrestados y encerrados.
Mientras tanto, en el Myanmar oriental, una catástrofe que ya cuenta más de 45 años ha alcanzado uno de sus peores momentos ya que la Junta Militar ha acrecentado sus ataques contra las minorías étnicas de la zona. Los esfuerzos del gobierno por imponer el control sobre las zonas de frontera étnica han vaciado alrededor de 3000 pueblos en tan solo una década, una media de casi un poblado por día durante los últimos diez años. Las fuerzas de las Junta Militar de Myanmar, el Consejo para la Paz y el Desarrollo Estatal, están bombardeando los poblados con morteros, saqueando y quemando las casas has reducirlas a cenizas y destruyendo las cosechas en un intento de arrasar los medios de subsistencia de las comunidades rurales. Los soldados birmanos tienen orden de disparar a los civiles nada más verlos.
Vía Witness.org