Archivos de la categoría 'Arte'


Bendito Machine 0

Maravillosos los cortos de Jossie Malis que he descubierto esta mañana en la página de los premios “Actúa” Intermón-Oxfam. Malis ha ganado en la categoría de mejor corto de ficción con Bendito Machine II. En la página de la ONG dicen:

Bendito Machine II (La chispa de la vida) es la segunda entrega de una fábula de animación que trata sobre cómo el riesgo de querer tener cada vez más puede llegar a destruir a la gallina de los huevos de oro. Está dirigida por el realizador peruano Jossie Malis, instalado en Barcelona en la actualidad. Malis ha confesado recientemente que no descansará hasta llegar a 10 episodios de esta increíble aventura.

Aquí tenéis la primera parte.


Si queréis más información podéis visitar su estupenda página web. Yo ya estoy deseando ver la tercera parte ;)

¿Animales Artificiales? Comments Off

Continúa mi buena racha con el teatro en Madrid.

El otro día fui a ver Animales Artificiales en el Fernán Gómez. Lo primero que podría decir para intentar definir la obra es que es teatro del absurdo en estado puro. Pero como buen teatro del absurdo, acaba teniendo mucho sentido…

Tomar el té a las 5. La degustación del té. Extrañarnos con el desnudo humano. Con el travestismo. Preguntarnos por la muerte. Y por la vida. Por el sentido de las cosas. Bailar. ¡Los bailes de salón! La ópera. Somos los únicos animales que hacemos eso. Hemos creado un entorno artificial que nos parece de lo más natural.

¿Somos naturales? ¿Somos artificiales? O quizás… ¿naturalmente artificiales?

Yo me reí mucho descubriéndolo, así que no puedo hacer más que recomendarles que este fin de semana de lluvias vayan a verla.

Me he reconciliado con el teatro 4

A Strindberg le gustó la alquimia y se nota. Le gustaba la reacción. Él mismo era reacción contra sí mismo (quizás la esquizofrenia tuviera algo que ver en todo esto…) y una de las mejores formas de experimentarlo es mediante la que es considerada su mejor obra: La Señorita Julia. Bien dicen por ahí que:

Se establece [...] una constate lucha entre lo nuevo y lo viejo, el fuerte y el débil, una clase baja emergente y con instinto de supervivencia, y una clase alta abocada a la decadencia. También hay un enfrentamiento de la religión frente al ateísmo, la monarquía frente a la república, la emancipación de la mujer frente a su dependencia. Una lucha, en definitiva, de clases, de sexos y de ideas.

Gracias a la invitación de los amigos del Teatro Fernán Gómez, asistí ayer a la representación de este tórrido encuentro entre la hija de un conde y su sirviente. Tengo que decir que, después de dos experiencias desastrosas acudiendo a teatros de Madrid (Ay! Carmela! y Mahagony) por fin disfruté sentado en la butaca. Por fin una excelente escenografía al servicio de los actores, por fin actores alejados del histrionismo (aunque eso, también por la decisión de no usar micrófonos [contra los que nada tendría en el caso de una sala tan amplia] me dificultó en muchas ocasiones seguir el diálogo) , por fin una dirección que se aleja de lo fácil y que no pretende sermonear a nadie. Una dirección que consiguió algo muy difícil de lograr en el teatro: la transmisión de emociones cuando los personajes están callados. Fácil en el cine, difícil sobre las tablas. La música en directo y los leitmotivs utilizados con gran inteligencia.

Me he reconciliado con el teatro.

Javier Arcenillas: Ciudad Esperanza 1

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Les propongo un viaje fotográfico a través del objetivo de Javier Arcenillas. Miren lo que dicen de su nuevo libro:

El trabajo titulado “City Hope” (Ciudad Esperanza) narra con suma delicadeza y atronadoras imágenes la vida de las ciudades vertedero que hay en América latina. Un ensayo que ha llevado a su autor a trabajar con las ONGs Médicos del Mundo y FUDEN (Fundación de Enfermería) ha plasmando los vertederos de Guatemala, Republica Dominicana, Honduras, Nicaragua, Haití y El Salvador. Este reportaje, trabajado con cámaras de medio y gran formato marca una de las líneas divisorias entre el primer y tercer mundo en materia de reciclaje y desarrollo sostenible.

El autor que define este ensayo como una voz para aquellos que no pueden hablar y recoge con maestría pequeños fragmentos de solidaridad junto con emotivos relatos alrededor de una historia trágica y muy actual. Con estas imágenes el lector podrá encontrase con el mas puro reporterismo de vanguardia que se está haciendo hoy en el mundo, mensaje, desarrollo y contenido. Podríamos estar hablando de uno de los mejores libros fotográficos del año, sin duda una gran revelación y un interesante libro.

Jon Levy, eight magazine, Editor

Y miren una pequeña muestra que el autor ha cedido ha cedido a este blog:

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Magníficas, ¿verdad?

Requiem Comments Off

En marzo de 1791, Mozart ofreció en Viena uno de sus últimos conciertos públicos; tocó el Concierto para piano n.º 27 (KV 595). Su último hijo, Franz Xaver, nació el 26 de julio.

Pocos días antes se presentó en su casa un desconocido, vestido de gris, que rehusó identificarse y que encargó a Mozart la composición de un réquiem. Le dio un adelanto y quedaron en que regresaría en un mes. Pero el compositor fue llamado desde Praga para escribir la ópera La clemencia de Tito, para festejar la coronación de Leopoldo II.

Cuando subía con su esposa al carruaje que los llevaría a esa ciudad, el desconocido se presentó otra vez, preguntando por su encargo. Esto sobrecogió al compositor.

Mozart, obsesionado con la idea de la muerte desde la de su padre, debilitado por la fatiga y la enfermedad, muy sensible a lo sobrenatural por su vinculación con la francmasonería e impresionado por el aspecto del enviado, terminó por creer que éste era un mensajero del Destino y que el réquiem que iba a componer sería para su propio funeral.

Más tarde se supo que aquel sombrío personaje era un enviado del conde Franz Walsseg, cuya esposa había fallecido. El viudo deseaba que Mozart compusiese la misa de réquiem para los funerales de su mujer, pero quería hacer creer a los demás que la obra era suya y por eso permanecía en el anonimato.

La salud del genio comenzó a declinar y su concentración disminuía. La clemencia de Tito fue acogida con frialdad por el público. Al regresar a Viena, Mozart se puso a trabajar en el réquiem encargado y preparó, en compañía del empresario teatral y cantante Emanuel Schikaneder, los ensayos de la ópera La flauta mágica. Ésta se estrenó con enorme éxito el 30 de septiembre de 1791, con el propio Mozart como director.

Un músico rival, Antonio Salieri, se hallaba entre el público. Por entonces Mozart escribió el Concierto en La Mayor para clarinete (KV 622) compuesto para el gran clarinetista Stadler. En octubre de 1791 su salud empeoró; caminaba con su esposa por un parque cuando de pronto se sentó en un banco y muy agitado comentó a Constanze que alguien lo había envenenado. Al poco tiempo quedó postrado en su lecho.

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Fotograma de la película Amadeus (Milos Forman)

Mozart sentía que ya no volvería a levantarse, pero quería terminar su propia misa de difuntos y dictó a Franz Xaver Süssmayer, su discípulo, las indicaciones para completar el Réquiem KV 626. Pero le faltó tiempo.

El 5 de diciembre de 1791, Mozart falleció en Viena a los 35 años de edad y su funeral tuvo lugar en la Catedral de San Esteban (donde también se casara con Constanze).

Mozart al morir, consiguió terminar tan solo tres secciones con el coro y orgánico completo: Introito, Kyrie y Dies Irae. Del resto de la Secuencia sólo dejó las partes instrumentales, el coro, voces solistas y el cifrado del bajo y órgano incompletos, además de anotaciones para su discípulo Franz Xaver Süssmayer. También había indicaciones instrumentales y corales en el Domine Jesu y en el Agnus Dei. No había dejado nada escrito para el Sanctus ni el Communio. Su discípulo Süssmayer completó las partes faltantes de la instrumentación, agregó música en donde faltaba y compuso íntegramente el Sanctus. Para el Communio, simplemente utilizó los temas del Introito y el Kyrie, a manera de reexposición, para darle cierta coherencia a la obra.

El estreno de este Réquiem se produjo en Viena el 2 de enero de 1793 en un concierto en beneficio de la viuda del músico austríaco. Fue interpretado de nuevo el 14 de diciembre de 1793, durante la misa que conmemoraba la muerte de la esposa de Walsegg.

Fuente: Wikipedia en castellano

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