Archivos de la categoría 'Arte'


Tan poco que decir… Comments Off

El Manifiesto de la obra de Banksy son unas palabras del cómico Emo Phillips:

Cuando era niño solía rezar cada noche para pedir una bicicleta nueva.
Después me di cuenta de que Dios no funciona de esa manera, así que robe una
y rezé para pedir perdón.

Con maestros así no me extraña que sea un genio.

Barroco 1

Cuando uno va al teatro hoy en día y se decide por algo contemporáneo, suele salir de la sala pensando que algo no encaja. Que en ocasiones la historia, si la hay, podría estar mejor contada. Que el director no necesitaba tanta parafernalia para contar, para denunciar, para decir lo que quería decir.

Barroco, es una de las mejores representaciones que he visto este año. Creyendo ir a ver una interpretación de las amistades peligrosas, éstas acaban convirtiéndose en el vehículo de la denuncia del teatro actual. Porque el teatro actual es de todo menos actual. Es Barroco.

Y así lo pone en evidencia constantemente el director Tomaz Pandur a través de tres maravillosos actores, un soberbio Asier Etxeandía, Blanca Portillo y Chema León. ¿Es necesario hoy en día un narrador? ¿A qué sus contorsiones sobre el escenario? ¿Es preciso vociferar? ¿Impostar la voz? ¿No dejar lugar al silencio? ¿Exprimir todo un racimo de uva con la mano? ¿Estallar sandías contra el suelo? ¿Utilizar narrativas apenas inteligibles? ¿Voseo?

En Barroco es todo tan contemporáneo que lo contemporáneo queda en evidencia: no es.

Y al final, todo encaja. La despedida de la obra es apoteósica. De lo mejor que he visto. Crítica al espectador, sutil y certera. No se lo pierdan por nada del mundo. Y, sobre todo, aplaudan. Aplaudan…

Bendito Machine Comments Off

Maravillosos los cortos de Jossie Malis que he descubierto esta mañana en la página de los premios “Actúa” Intermón-Oxfam. Malis ha ganado en la categoría de mejor corto de ficción con Bendito Machine II. En la página de la ONG dicen:

Bendito Machine II (La chispa de la vida) es la segunda entrega de una fábula de animación que trata sobre cómo el riesgo de querer tener cada vez más puede llegar a destruir a la gallina de los huevos de oro. Está dirigida por el realizador peruano Jossie Malis, instalado en Barcelona en la actualidad. Malis ha confesado recientemente que no descansará hasta llegar a 10 episodios de esta increíble aventura.

Aquí tenéis la primera parte.


Si queréis más información podéis visitar su estupenda página web. Yo ya estoy deseando ver la tercera parte ;)

¿Animales Artificiales? Comments Off

Continúa mi buena racha con el teatro en Madrid.

El otro día fui a ver Animales Artificiales en el Fernán Gómez. Lo primero que podría decir para intentar definir la obra es que es teatro del absurdo en estado puro. Pero como buen teatro del absurdo, acaba teniendo mucho sentido…

Tomar el té a las 5. La degustación del té. Extrañarnos con el desnudo humano. Con el travestismo. Preguntarnos por la muerte. Y por la vida. Por el sentido de las cosas. Bailar. ¡Los bailes de salón! La ópera. Somos los únicos animales que hacemos eso. Hemos creado un entorno artificial que nos parece de lo más natural.

¿Somos naturales? ¿Somos artificiales? O quizás… ¿naturalmente artificiales?

Yo me reí mucho descubriéndolo, así que no puedo hacer más que recomendarles que este fin de semana de lluvias vayan a verla.

Me he reconciliado con el teatro 4

A Strindberg le gustó la alquimia y se nota. Le gustaba la reacción. Él mismo era reacción contra sí mismo (quizás la esquizofrenia tuviera algo que ver en todo esto…) y una de las mejores formas de experimentarlo es mediante la que es considerada su mejor obra: La Señorita Julia. Bien dicen por ahí que:

Se establece [...] una constate lucha entre lo nuevo y lo viejo, el fuerte y el débil, una clase baja emergente y con instinto de supervivencia, y una clase alta abocada a la decadencia. También hay un enfrentamiento de la religión frente al ateísmo, la monarquía frente a la república, la emancipación de la mujer frente a su dependencia. Una lucha, en definitiva, de clases, de sexos y de ideas.

Gracias a la invitación de los amigos del Teatro Fernán Gómez, asistí ayer a la representación de este tórrido encuentro entre la hija de un conde y su sirviente. Tengo que decir que, después de dos experiencias desastrosas acudiendo a teatros de Madrid (Ay! Carmela! y Mahagony) por fin disfruté sentado en la butaca. Por fin una excelente escenografía al servicio de los actores, por fin actores alejados del histrionismo (aunque eso, también por la decisión de no usar micrófonos [contra los que nada tendría en el caso de una sala tan amplia] me dificultó en muchas ocasiones seguir el diálogo) , por fin una dirección que se aleja de lo fácil y que no pretende sermonear a nadie. Una dirección que consiguió algo muy difícil de lograr en el teatro: la transmisión de emociones cuando los personajes están callados. Fácil en el cine, difícil sobre las tablas. La música en directo y los leitmotivs utilizados con gran inteligencia.

Me he reconciliado con el teatro.

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