Carta abierta a Javier Noguera 5
Estimado Javier,
Después de nuestra agradable conversación en una terraza madrileña acerca de cómo los medios narran cuestiones de aquí y allá de un modo no siempre honesto con la verdad, te prometí argumentar por qué la Directiva de Retorno no es un paso atrás sino, al contrario, un paso adelante en la política migratoria de la Unión Europea. Un paso adelante con los Derechos Humanos y la protección de los inmigrantes en Europa. Como lo prometido es deuda he aquí esta carta abierta.
Las Directivas son normas que tienen como objetivo armonizar las legislaciones de los países de la Unión Europea. Es decir permiten fijar un marco de actuación dejando cierta libertad a los países para fijar las normas concretas. Esta directiva, en particular, busca fijar el marco sobre las políticas de retorno de los inmigrantes ilegales. Políticas, en plural, porque ahora mismo en la Unión Europea no hay una política de retorno sino 27. Una por cada Estado miembro.
No solamente existen múltiples legislaciones sino que, lo que es más grave, hay nueve países en la Unión que no tienen fijados tiempos máximos de retención de inmigrantes en espera de ser repatriados. Es decir, una persona en Reino Unido, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Grecia, Irlanda, Malta, Países Bajos o Suecia puede estar retenida indefinidamente, durante años incluso, a la espera de ser devuelto a su país por el hecho de ser considerado simplemente inmigrante ilegal.
La Directiva de Retorno acaba con ésto. Cuando la Directiva sea traspuesta por estos países el límite máximo, repito, máximo de retención será de seis meses, prorrogables otros doce, solamente en casos excepcionales. Enfatizo lo de máximo porque cada país podrá establecer un plazo menor al que establece la Directiva si así lo desea. España, por ejemplo, lo tiene fijado en 40 días y no lo va a aumentar a seis meses. Por lo tanto, el acabar con las retenciones indefinidas es todo un avance.
Con la Directiva, el procedimiento para la expulsión deberá contar con unos requisitos y garantías legales mínimos que aseguren que se respetan los derechos humanos fundamentales. Por ejemplo, cada decisión de expulsión deberá ser tratada de manera individual, lo que supone la prohibición de las expulsiones masivas de inmigrantes clandestinos.
En todo caso, los Estados deberán respetar el principio de no devolución en los casos en los que así lo aconseje la situación del país de origen. Además, se establece el derecho al recurso de la decisión de expulsión con efectos suspensivos.
La directiva obliga a que el internamiento se realice en centros específicos destinados a tal fin, con una serie de garantías importantes como la asesoría legal y la atención consular y sanitaria. También garantiza el acceso de las organizaciones internacionales y ONGs relevantes y competentes a visitar los centros, lo que añade más garantías a las condiciones de los mismos.
Y finalmente en lo que respecta a los menores la directiva establece que todos los Estados deben respetar como principio fundamental el interés superior del menor a la hora de aplicar cualquier procedimiento de retorno, además de la unidad familiar.
Iintroduce garantías específicas para la acogida de las familias (acomodación adecuada y con posibilidad para los menores de acceso a la educación y actividades recreativas). Para los menores no acompañados, la Directiva prevé que la acogida debe ser en instituciones con personal y condiciones adecuadas. Y en cualquier caso, las familias con menores y los menores no acompañados no serán internados más que como una solución de último recurso y siempre por el periodo más breve posible.
En conclusión, la Directiva de Retorno introduce en todos los países de la Unión Europea unos límites máximos de retención y unas garantías mínimas para el tratamiento del retorno de inmigrantes que se encuentran en situación ilegal. Por eso es un paso adelante (aunque a lo mejor no tan adelante como a muchos nos gustaría).
La cuestión de la inmigración da para hablar largo y tendido, y sabes que me encantaría hacerlo la próxima vez que nos veamos, pero por el momento, espero que esta carta te sirva como muestra de que esa algarabía que se formó entorno a la Directiva no estaba justificada y, por lo tanto, tampoco todos los temores de algunos de nuestros países hermanos de América Latina.
Un fortísimo abrazo Javier.
Francisco Polo


