Archivos de la categoría 'Pensamiento'


El Gato Volador 0


Mi amigo Manu me acaba de pasar este vídeo de StoryPirates que viene muy a cuento con lo que está pasando estos días. Estamos en medio de una guerra. A nosotros no nos invaden ni nos matan pero como afirma C. Salmon en Storytelling:

La guerra es una caza de apariencias: el envite no es ya sólo la conquista de territorios, sino también la de los espíritus.

Nuestros espíritus.

Por ese motivo es importante ser más crítico que nunca, dudar, cuestionar. Todos podemos ser engañados pero debemos de esforzarnos por no dejar que nadie lo consiga, ni unos ni otros.

De lo contrario, podemos acabar creyendo en gatos voladores… en acciones defensivas o en cualquier otra cosa.

Prepárense para ser bombardeados 16

Gengis Khan, el líder de los mongoles durante el siglo XIII, enviaba a sus generales a las ciudades que quería conquistar. Éstos pedían sumisión al Khan bajo la amenaza de la destrucción total si no se rendían. Tras ganar la batalla, los generales cumplían su promesa y masacraban a la población como ocurrió en Kiev o Jorasmia. La consecuencia no se hacía esperar: al llegar sus hordas a las siguientes ciudades éstas se rendían sin ofrecer batalla.

No se trata, ni mucho menos, del primer caso de guerra psicológica conocido pero me ha recordado mucho a lo que está pasando hoy en Oriente Medio. “Prepárense para ser bombardeados” dijo una voz robotizada cuando Mohammed descolgó el teléfono en su casa de la Franja de Gaza.

Este tipo de llamadas se están produciendo por toda Gaza. Amenazan con bombardear los hogares de civiles si ocultan armas o terroristas. La gente, aterrorizada, quiere dejar sus hogares, pero no tienen a donde ir. Gaza es una cárcel. A ello se suma el dilema de contarselo a los vecinos: si lo hacen, muchos les acusarán de haber recibido esa información por colaborar con los israelís, por ser traidores; si no lo hacen y se marchan, les odiarán cuando se cumpla la amenaza por no haberles avisado de lo que se cernía sobre ellos.

Sin embargo, la guerra psicológica no es cosa de un solo bando. Hamas afirmó ante los medios israelís y egipcios que el soldado Gilad, el soldado secuestrado por Hamas hace años, había resultado herido. Hamás no dio más detalles pero sabía perfectamente que esa información tendría cierto impacto sobre las mentes israelís y su voluntad de no dejar a ningún de sus soldados atrás, vivo o muerto.

La guerra, no se libra solamente en los campos de batalla. Lo hace también en las mentes y los corazones de las personas. El objetivo es conseguir, por cualquier medio, influir en la mente del enemigo. Con esta premisa, deberíamos preguntarnos si nosotros somos también parte en el conflicto arabe-israelí: prepárense para ser bombardeados.

Una Liga de Democracias 1

Parece que por fin la comunidad internacional está de acuerdo en que el orden económico que nos dimos tras la Segunda Guerra Mundial ya no es válido. Las instituciones que han realizado su labor en la Guerra Fría y tras la caída del Muro de Berlín han quedado anticuadas. Se impone el buscar propuestas.

Por este motivo me gustaría comenzar hoy una serie de post que recojan propuestas que perfilen el orden internacional del mañana.

Una de las principales críticas que recibe la actual situación internacional es que no existe un foro político que resulte legítimo. Naciones Unidas es el objetivo principal de estas críticas, por una parte su Asamblea General da cabida a Estados encabezados por dictadores o caudillos que acaban teniendo una capacidad de decisión igual a la de las democracias más avanzadas: todos tienen un voto. Por otra parte, su Consejo de Seguridad, ocupado por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, es objeto constante de crítica, en particular, por el derecho de veto de estos miembros permanentes. Ante esta situación se han hecho múltiples propuestas de reforma pero ninguna ha llegado, todavía, a buen puerto.

Y hay quien busca alternativas y propone la creación de una Liga de Democracias. No es un tema completamente nuevo, pero recientemente ha vuelto a ser objeto de lectura por parte de muchos expertos internacionalistas a partir de un trabajo de GJ Ikenberry y AM Slaughter en el que, con muy poco tino, plantean la creación de una Liga de Democracias bajo el patronazgo mesiánico de Estados Unidos. Señores, si apuestan de una vez por el multilateralismo… ¡háganlo bien!

En cualquier caso, en el texto de los americanos hay partes salvables. Me gustaría rescatar aquí la sucinta descripción de los pilares en los que debería basarse esa Liga de Democracias:

Esta Liga institucionalizaría y ratificaría la “paz democrática”. Si las Naciones Unidas no pueden ser reformadas, la Liga podría proporcionar un foro alternativo a las democracias liberales para autorizar la acción colectiva, incluyendo el uso de la fuerza, por un voto en supermayoría. Su membresía sería selectiva pero realizada por sus propios miembros.

Los miembros tendrían que comprometerse a no usar o preveer el uso de la fuerza contra sus miembros; comprometerse a mantener elecciones multipartidistas, libres y justas con intervalos regulares, garantizar los derechos civiles y políticos a sus ciudadanos mediante un sistema judicial efectivo y aceptar la responsabilidad de proteger.

¿Qué os parece la idea?

La más peligrosa de las Pobrezas: la Indiferencia 1

Blog Action Day: Pobreza. No hay mayor pobreza que la pobreza de espíritu que provoca la indiferencia. Y ésta es, quizás, no solamente la más extendida de las pobrezas, sino también la más peligrosa.

En el que probablemente sea uno de los mejores discursos de la Historia, Elie Wiesel, nos mostró “los peligros de la indiferencia“:

¿Qué es la indiferencia? Etimológicamente, la palabra significa «falta de diferencia». Un estado extraño y poco natural en el cual no se distingue entre la luz y la oscuridad, el amanecer y el atardecer, el crimen y el castigo, la crueldad y la compasión, el bien y el mal. ¿Cuáles son sus caminos y sus consecuencias ineludibles? ¿Se trata de una filosofía? ¿Puede concebirse una filosofía de la indiferencia? ¿Es posible considerar la indiferencia como una virtud? ¿Es necesario, en ocasiones, practicarla para mantener la cordura, vivir con normalidad, disfrutar de una buena comida y una copa de vino, mientras el mundo que nos rodea sufre unas experiencias desgarradoras?.

Evidentemente, la indiferencia puede resultar tentadora. En ocasiones, incluso seductora. Resulta mucho más fácil apartar la mirada de las víc­timas. Es mucho más fácil evitar estas abruptas interrupciones a nuestro trabajo, nuestros sueños y nuestras esperanzas. A fin de cuentas, es extra­ño y pesado implicarse en el dolor y la desesperación de los demás. Para una persona indiferente, sus vecinos carecen de importancia. Por tanto, sus vidas carecen de sentido para él. Su dolor oculto o incluso visible no le interesa. La indiferencia reduce al otro a una abstracción. [...]

En cierto sentido, ser indiferente a ese sufrimiento es lo que deshumani­za al ser humano. A fin de cuentas, la indiferencia es más peligrosa que la ira o el odio. A veces, la ira puede ser creativa. Uno escribe un hermo­so poema, una magnífica sinfonía. Uno crea algo especial por el bien de la humanidad, porque está enfadado con la injusticia de la que es testi­go. Pero la indiferencia nunca es creativa. Incluso el odio, en ocasiones, puede suscitar una respuesta. Lo combates. Lo denuncias. Lo desarmas.

La indiferencia no suscita ninguna respuesta. La indiferencia no es una respuesta. La indiferencia no es un comienzo; es un final. Por tanto, la indiferencia es siempre amiga del enemigo, puesto que beneficia al agre­sor, nunca a su víctima, cuyo dolor se intensifica cuando la persona se siente olvidada. El prisionero político en su celda, los niños hambrientos, los refugiados sin hogar… No responder a su dolor ni aliviar su soledad ofreciéndoles una chispa de esperanza es exiliarlos de la memoria huma­na. Y al negar su humanidad, traicionamos la nuestra.

Contra la Directiva de las 65H 4

Hoy, esta tarde, van a haber manifestaciones por todo el país. La gente, los trabajadores, van a salir a la calle para posicionarse en contra de la Directiva de las 65 horas.

Últimamente, estamos viendo que de la Unión Europea no solamente nos llegan buenas noticias sino también iniciativas y propuestas que nos alarman, que quieren recortar derechos conseguidos tras años de lucha. ¿Pero por qué ahora?

Siempre hemos visto esto de “Europa” como algo lejano, como algo de lo que saben los expertos y que al fin y al cabo no merece mucha de nuestra atención. Pero la realidad es que la Unión Europea decide sobre cosas importantes, sobre cosas cercanas, cosas que nos afectan al día a día. La jornada laboral es un muy buen ejemplo. Todos estos años en los que no nos hemos tomado muy en serio eso de las Elecciones al Parlamento Europeo (la baja participación lo demuestra) nos puede acabar pasando factura: el Parlamento Europeo está dominado por partidos conservadores. La llegada de Sarkozy y Berlusconi al poder ha sido el golpe definitivo: el pasado 9 de junio conseguían desbloquear en el Consejo esta modificación que se habia propuesto a la Directiva sobre la ordenación del tiempo de trabajo. Y ahora vamos a tener que salir a la calle a defender lo que no defendimos del todo bien en las urnas.

Sin embargo no es momento de lamentarse. Sabemos que esta Directiva no tiene sentido alguno.

Quienes la defienden argumentan que su aprobación llevará a Europa a ser más competitiva en el mundo globalizado, cuando en realidad la competitividad europea tiene que apoyarse sobre la capacidad de innovar, elevando la productividad y el valor añadido que aportan los trabajadores europeos.

Quienes la propugnan afirman que no afectará a todos sino que cada trabajador podrá negociar con su empresa su jornada laboral. ¿Alguien se imagina negociando con su empresa su jornada laboral? La Directiva atenta contra uno de los grandes logros de la Europa social, la negociación colectiva.

Quienes quieren aprobar este texto hablan de seguridad y flexibilidad, pero en esta Directiva ambos conceptos no están equilibrados. De hecho puede llevar a grandes desequilibrios en la Unión. Puede dar lugar a situaciones de verdadero dumping social entre los países de la Unión Europea generando legislaciones abusivas que compitan ventajosamente con las economías socialmente más avanzadas.

En defintiva, es momento de defender la Europa social. Ahora y en el próximo 7 de junio de 2009.

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