¿Cuántas vidas cuesta tu móvil?
¿o tu ordenador o tu consola? La cuestión del coltán es sangrante.

Hace ya algunos años, ocurría algo parecido con los diamantes. En Sierra Leona se libraba una guerra terrible. De ese caos había quien sacaba, a sangre y fuego, beneficio económico: el comercio de diamantes, la principal exportación del país, era controlado por los líderes rebeldes quienes los sacaban del país a través del mercado negro. A saber cuantos amantes se han regalado diamantes de sangre…
Afortunadamente la guerra acabó y siempre se ha considerado que el Proceso de Kimberley tuvo mucho que ver con el principio del fin de aquella locura. Como ya comenté aquí hace tiempo:
Este Plan de Certificación fue diseñado para evitar la entrada de estos diamantes sangrientos en el flujo comercial del mercado de diamantes. Se trata de poder garantizar al consumidor que los diamantes que están comprando no han sido obtenidos mediante violaciones de los Derechos Humanos. Aproximadamente el 98% del comercio mundial de diamantes tiene lugar entre los Estados miembros de este plan.
Podría decir que hoy necesitamos un nuevo Proceso de Kimberley para el coltán. Pero, si bien este Proceso ha resultado muy útil, no es un mecanismo perfecto ya que estos acuerdos no son obligatorios ni imparciales. Lo que necesitamos es que la certificación de que el coltán no está manchado de sangre cumpla estos requisitos. Es necesario regular el origen de este mineral y que podamos estar completamente seguros de que el próximo móvil, ordenador o consola que compremos no cuesta vidas sino, tan solo, unos euros.
Francisco, lo del coltán efectivamente vuelve a recordar a “Diamantes de Sangre”, pero quizás a una escala incluso mayor.
Leo que el 80% de las reservas mundiales está en la R. D. del Congo…. ¡qué casualidad!, el mismo que ha vuelto a las noticias desde hace un par semanas (aunque, para encontrarlo haya que bucear dentro de las páginas de internacional).
Regular el origen del mineral puede ser paliar este problema, pero, coincidirás conmigo, en que el asunto tiene una causa más estructural. África es un continente olvidado pero que aun expoliamos.
La casualidad ha hecho que me haya pasado el día de hoy preparando un tema que tu conoces: “….. Bismarck. La formación de los principales imperios coloniales. La Conferencia de Berlín (1885) y el reparto de África”.
Se hizo muy mal entonces y seguimos dando la espalda ahora.
Imagino que, si como consecuencia del conflicto en Congo, los aparatos electrónicos subieran un 500%, por poner un ejemplo, quizá empezáramos a considerar seriamente el hacer algo allí. Quizá incluso localizáramos en el mapa donde está la R.D. del Congo con la misma facilidad con que nos hemos acostumbrado a describir lo de las subprime. O también, quizá, a la industria le resultara simplemente más sencillo el buscar un mineral alternativo en otro lugar de África
No se Francisco, quizá sea muy tarde, quizá divague….
Hola qué tal?
Soy un humanitario que escribe desde Goma, RDC. Gracias por hablar de ello, lo importante es hablar, hablar mucho de ello, que la gente sepa lo que está pasando y por qué.
Es cierto que el Congo necesita un nuevo proceso de Kimberley, en este caso para el coltan. El problema es que hay demasiados intereses, esto deja el tema de los diamantes en un juego de niños.
Un abrazo
Me ha llegado un correo relacionado con este tema de la organización avaaz, que no conocía hasta ahora.
http://www.avaaz.org/es/european_action_on_congo/